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miércoles, 2 de octubre de 2013

Desde que recuerdo he estado a dieta, he tratado posiblemente todas las dietas posibles, la dieta Scarsdale, la dieta del dr Atkins, la de la toronja, la del atún y la piña, contar calorías, contar carbohidratos, la Zona, la Anti dieta, la dieta de las galletas, Sensa, Slim Fast, la dieta del helado de vainilla, la dieta de la sopa de repollo, la de la luna y no se cual otra se me escapa, el caso es que las he probado todas! Saben que aprendí? Que ninguna sirve! Lo único que hacen es engordar las arcas de la industria de las dietas y llenar de frustración al pobre gordito que decide seguirla.



Hacer dieta engorda! No comer engorda! Te dañas tu metabolismo y para cuando vienes a darte cuenta ya ni sabes que es sano ni como es comer sano, te confundes tanto, que ya ni sabes cuánto es una porción ni que es comer suficiente! Una actividad que te sirve para nutrirte y poder tener energía para funcionar se convierte en un problema!
Para sobrevivir tenemos que comer, alimentarnos y al hacerlo disfrutar, eso es lo sano.

Cuanto hay que comer? Lo suficiente para funcionar pero no más de lo necesario, que concepto más enredado y es enredado porque cuando haces dieta o dejas de comer, o te la pasas atragantándote, olvidas tu instinto de suficiencia alimenticia y ya no sabes que es sentir hambre o como se siente satisfecho. Entonces qué hacer?




Los japoneses sostienen  que debes comer hasta que no sientas hambre pero tampoco hasta sentirte lleno, un buen método es sistemáticamente comenzar a comer de todo y dejar siempre un poquito en el plato. Comer de todos los grupos alimenticios y favorecer la ingesta de vegetales, frutos secos y frutas frescas. Si vas a comer carne, no más del tamaño de la palma de tu mano, y para sentirte satisfecho debes comer aceite vegetal! Si comes harinas, féculas, o panes el tamaño suficiente es una bola de tenis y si vas a darte un gusto, comete la mitad, no lo hagas a diario y mastica despacio, finalmente hacer ejercicio mantiene el metabolismo andando y erradica las gaseosas y las bebidas azucaradas de tu alimentación.

Olvídate de hacer dieta, mejor piensa en alimentarte sano y equilibrado, hacer ejercicio y mantener la salud! Recuerda en cuerpo sano mente sana!


miércoles, 25 de septiembre de 2013

Estudios han encontrado influencia de los estados emocionales sobre la salud física. Las emociones positivas se asocian con estilos de vida saludables y salud física. Por otro lado, las emociones negativas se pueden relacionar con ansiedad y depresión afectando un equilibrio físico y mental. Según Barra (2003), existen factores que explican la influencia de las emociones en la salud, los cuales son, de tipo fisiológico, social, cognitivo y conductual, debido a las repercusiones directas que los estados emocionales poseen sobre estos. 

Desde una perspectiva fisiológica, son múltiples las consecuencias de las emociones, por ejemplo, un conjunto de estados emocionales negativos pueden retrasar la cicatrización de las heridas, acrecentar infecciones y convierte a la persona más propensa a padecer enfermedades. Se ha encontrado, de acuerdo a Barra (2003) que la liberación de inmunoglobulina secretora A se ve reforzada con un estado de ánimo positivo y se reduce con uno negativo. Por ejemplo, en temporada de parciales o exámenes finales, los niveles de este anticuerpo disminuyen y vuelven a aumentar cuando las evaluaciones han finalizado.

Las emociones se encuentran íntimamente ligadas con el pensamiento. Un estado de ánimo positivo puede generar ideas positivas de uno mismo y del entorno circundante. Mientras que un estado de ánimo negativo que también podría llamarse afectividad negativa asociada con neuroticismo, ansiedad y problemas de autoestima, que conduciría a un pesimismo, aumento de los niveles de tensión, estados de alerta extremos y a un concepto negativo de sí mismo y de los demás. Cada uno de los aspectos psicológicos asociados con emociones negativas anteriormente mencionados, traen consigo síntomas físicos que pueden contribuir a problemas de salud o intervenir en la percepción que se tenga con respecto a una enfermedad.


Las emociones negativas podrían llegar a hacer sentir a las personas que padecen de síntomas físicos incapaces de llevar a cabo conductas saludables que favorezcan su estado de salud y pueden pensar que las estrategias utilizadas para mejorar puede que no funcionen. No obstante, un estado de ánimo positivo sí aporta a la búsqueda de atención médica porque se siente mayor motivación de enfrentar problemas para continuar con su estado de bienestar. Además las emociones positivas facilitan conductas de prevención.

Es fundamental identificar y regular emociones en nosotros mismos y en los demás. Tener consciente la relación entre emociones y salud física puede contribuir a enfocarnos más en lo positivo de cada día que en lo negativo, y así construir una vida más saludable.

REFERENCIA

Barra, E. (2003). Influencia del Estado Emocional en la Salud Física. Terapia Psicológica, 21(1), 55-60.


miércoles, 26 de junio de 2013

Cuando llorar ya no basta, se podrían llegar a buscar maneras para sanar el dolor emocional, debido a esto, se puede caer en las autolesiones que son peligrosas y dañinas para el cuerpo y la mente. Por lo tanto, se debe hacer uso de métodos que sean sanos para la salud física y psicológica.

El siguiente testimonio fue enviado por Maya quién quiso que compartiéramos su historia con ustedes. Todo empezó una noche cuando sentía que tenía que expresar el vacío emocional que había en su interior. Ella percibía que sus padres no la comprendían y que la vigilaban mucho, sentía que no podía más, que iba a explotar luego de muchas represiones y sentía miedo por esto. Por consiguiente, comenzó a llorar en su cuarto donde nadie la viera ni escuchara, sudaba, sentía que su corazón se aceleraba y empezó a hacerse cortes en sus brazos. Por momentos, Maya no era consciente de lo que estaba haciendo, únicamente llevaba a cabo el acto compulsivo. Al final, cuando pensaba en lo que había hecho, la culpa surgía en ella, sentía tristeza, rabia y dolor. Sin embargo, a estas emociones negativas se le antecedían un alivio efímero que la adentraba en un círculo vicioso.

Pasaron días en los cuales todo acontecimiento que le generara angustia como: estrés por un trabajo de la Universidad, dificultades familiares, soledad, aburrimiento, percepción de ella misma relacionada con baja autoestima y creencia de no merecer el apoyo y cariño de sus amigos, le traían ideas de hacerse daño para luchar contra su dolor emocional a través del físico. Empezó a usar esta salida para sobrevivir, no buscaba la muerte sino continuar viva. Aunque, no se estaba dando cuenta que los cortes se volvían repetitivos, así como una adicción, y de los brazos había pasado a su abdomen.

Maya, nos cuenta que llegó al punto de autolesionarse por el hecho de estar aburrida y no saber qué hacer con su vida.

Un día decidió buscar ayuda, le contó a unos amigos cercanos, sintiendo su amor, apoyo y comprensión. Además dio el paso de buscar terapia psicológica y a partir del momento en el cual habló, contó lo que le pasaba, lo que estaba haciendo con ella misma y dejó a un lado el miedo al rechazo, empezó a encontrar una luz en la oscuridad. Poco a poco con ayuda de la terapia fue contando lo que la angustiaba y sus miedos, comenzó a sentir un acompañamiento y empatía. Al principio, no fue tan sencillo porque empezó el proceso de encontrar la verdadera causa de su dolor emocional y eran muchas emociones encontradas pero al ir encontrando herramientas y métodos sanos para expresar sus emociones y decir las cosas, las autolesiones fueron disminuyendo, ya no eran repetitivas. Ya hace un mes no se hace cortes y cada día se levanta con ganas de salir adelante, aunque no es sencillo, busca dar lo mejor de ella, un día a la vez, puesto que en su presente va construyendo su futuro.

No hay que tener miedo de buscar ayuda, hay que hablar y compartir con personas de confianza lo que pasa, lo que sientes, ir a terapia es fundamental y aferrarse a lo bueno y sano de la vida.