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sábado, 15 de junio de 2013


Respecto a las autolesiones, quisimos ahondar en qué tanto se relaciona este tipo de comportamientos con los desórdenes alimenticios y hemos buscado algunos artículos científicos sobre esta relación y quisimos mostrarles un poco lo que encontramos sobre el tema en la literatura blanca.

Sin tener que irnos muy lejos, en Colombia, en la ciudad de Bogotá, Rodríguez y Guerrero (2005) hallaron que en un programa de pacientes con desórdenes alimenticios no-internas, que 82 de las 362 mujeres, es decir, el 22.6% de las participantes del programa presentaban mutilaciones, quemaduras o cortaduras inflingidas por ellas mismas.

Sansone y Levitt (2002) hacen una revisión de la literatura científica disponible sobre la posible relación entre desórdenes alimenticios y comportamientos autolesivos, encontrando así que estudios con muestras grandes reportan una prevalencia de este tipo de comportamientos en un 23% de las pacientes con Bulimia Nervosa, de un 54% en pacientes bulímicas con problemas de abuso de alcohol y un 16% en pacientes anoréxicas.

Peebles, Wilson y Lock (2011) encontraron, en una muestra de pacientes con desórdenes alimenticios de 1432, que el 40.8% de estas pacientes habían cometido actos autolesivos, sin contar aquellos pacientes a los que no se les indagaba por comportamientos autolesivos al momento del registro en el centro de investigación en California.

Por otro lado, Stein, Lilenfeld, Wildman, Marcus (2004) hallaron que el 32% de los pacientes externos con desórdenes de tipo alimenticio del centro clínico de investigaciones de la Universidad de Pittsburgh, han tenido algún tipo de comportamiento autolesivo o cercano al suicidios o ambos tipos de comportamientos presentes al tiempo.

Por su parte, otro grupo de investigadores, esta vez italianos, encontró en un grupo de 95 pacientes que los comportamientos autolesivos se asocian con las pacientes que sufren de atracones de comida. (Favaro, Santonastaso, Monteleone, Bellodi, Mauri, Rotondo, Ezregovesi & Maj, 2008)

Es claro que a pesar de que no se tienen datos globales de la prevalencia de comportamientos autolesivos en pacientes con desórdenes alimenticios, a partir de los estudios anteriormente citados se puede decir que las autolesiones y los desórdenes alimenticios guardan alguna relación, sea cual sea el grado de esta relación, es una combinación peligrosa que aún debe ser dilucidada.
¡A tener cuidado, comer saludable y amarnos tal y cómo somos!

REFERENCIAS
Favaro, A., Santonastaso, P., Monteleone, P., Bellodi, L., Mauri,M., Rotondo, A., Ezregovesi, S. & Maj, M. (2008) Self-injurious behavior and attempted suicide in purging bulimia nervosa: Associations with psychiatric comorbidity. Journal of Affective Disorders 105 pp. 285-289
Peebles, R., Wilson, J. & Lock, J. (2011) Self-Injury in Adolescents With Eating Disorders: Correlates and Provider Bias. Journal of Adolescent Health 48 pp. 310-313
Rodríguez, M. & Guerrero, E. (2005) Frecuencia y fenomenología de lesiones autoinflingidas en mujeres colombianas con trastornos del comportamiento alimentario. Revista Colombiana de Psiquiatría 19 (3) pp. 343-354
Sansone, R. A. & Levitt, J. (2002) Self-Harm Behaviors Among Those with Eating Disorders: An Overview. Eating Disorders 10 pp. 205-213
Stein, D., Lilenfeld, L., Wildman, P. & Marcus, M. (2004) Attempted Suicide and Self-Injury in Patients Diagnosed with Eating Disorders. Comprehensive Psychiatry 45 (6) pp. 447-451

sábado, 27 de abril de 2013


Fenilpropanolamina!   

Cuando comenzó a cambiar mi cuerpo, aparecieron redondeces que no reconocía, y el hambre que sentía a pesar de toda el agua que tomaba era insoportable, recuerdo que habían noches en que lloraba de hambre y dolor de estomago, pero el dolor más profundo era el dolor de mi alma, quería ser flaca! Ser flaca significaba para mi ser bella, exitosa y aceptada… estaba dispuesta a cualquier cosa con tal de lograrlo, así fue como en un viaje a Miami descubrí la fenilpropanolamina, un compuesto utilizado como descongestionante que en grandes dosis calmaba el apetito. Comencé con mi régimen de pastillas una antes de desayunar todos los días; El milagro se hizo, no sentía hambre y no comer resultaba más fácil…

Así pase por lo menos 7 años de mi vida tomando fenilpropanolamina una vez al día sin parar, Los efectos secundarios no tardaron en aparecer, deje de menstruar, se me comenzó a caer el pelo, desarrolle un problema severo de tiroides y cuando me levantaba de la cama sentía que el mundo se desvanecía a mis pies… tenia mareos y no tenia energía, pero no tenía hambre y estaba dispuesta a seguir con tal de lograr entrar en un canon estético que poco o nada tenía que ver con mi tipo corporal.
Años después me entere que la fenilpropanolamina a la cual yo le había puesto tal fe, había sido retirada del mercado,  el compuesto estaba creando problemas cardiacos, daños cerebro vasculares e incluso en altas dosis, ¡la muerte! 


Ya para ese momento había logrado recuperarme de mi compulsión a las pastillas esas, pero otras seguirían apareciendo en mi recetario. Es una lucha constante no caer en la tentación de consumir esos venenos, lo que más ayuda, es construir una buena imagen mental de sí mismo y aceptar que el estuche con el que venimos es perfecto y no tenemos porque envenenarnos hasta desaparecer, solo tenemos que cuidarlo, protegerlo, y aprender a amarlo.