Sencillo, la desnutrición no sólo afecta a los niños y a las personas en pobreza extrema, puede afectar a cualquier persona, puede darse por una dieta inadecuada o por enfermedades que alteren la ingesta de alimentos o el metabolismo (como la anorexia, la bulimia, la ortorexia, etc.), así que no es sólo un problema de África y Latinoamérica ni se da sólo por la falta de alimentos.
Por supuesto, es innegable que las condiciones socioeconómicas precarias y ciertos periodos de la vida, como la niñez, la adolescencia o el embarazo, nos pueden hacer más vulnerables a padecer de esta condición de deficiencia que puede terminar por dañar procesos celulares y orgánicos de nuestro cuerpo.
Recordemos que esta no es la única cara amarga de la desnutrición |
Esta es otra cara de la desnutrición |
Para mayor información
Longo, D., Fauci, A., Kasper, D., Hauser, S., Jameson, J. & Loscalzo, J. (2011) Harrison’s Principles of Internal Medicine. NY: McGrawHill Education.