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jueves, 2 de enero de 2014

Sofía es una mujer joven de 40 años que tomo una decisión drástica sobre su peso y comparte desde Costa rica su historia con nosotros! queremos iniciar este año con esta historia ya que se trata de una vivencia importante en la otra cara de la moneda, aquellas personas que son obesas y luchan con su peso.

viernes, 12 de abril de 2013

Un desorden alimenticio es una condición en la que el acto de alimentarse se convierte en una fuente de ansiedad. Este desorden puede manifestarse de tres formas: la anorexia, la bulimia y el desorden alimenticio no específico que está ligado a los atracones de comida. Están marcados por comportamiento extremo frente a la comida y el peso. Inicia de una manera progresiva, lenta e insidiosa.
Los desórdenes comienzan como una necesidad por controlar la forma del cuerpo y están vinculados a profundos malestares psicológicos que por lo general están relacionados con la autoimagen y la percepción que se tiene de sí mismo. Generalmente aparecen al inicio de la adolescencia, aunque pueden surgir en cualquier momento de la vida. Las más propensas a sufrir este tipo de desorden son las mujeres aunque hoy en día se da constancia de un creciente número de hombres.
La anorexia, la bulimia y el desorden alimenticio no especifico, actúan como válvula de escape frente a un malestar mental relacionado con una profunda insatisfacción con sigo mismo o con su propia vida, la familia, el entorno social, la cultura y el medio en que crecemos influyen directamente en estos.
La presión social, la presión de los medios, los cánones de belleza y la percepción del cuerpo son algunos gatillos que pueden comenzar a generar insatisfacción con la propia imagen además de una incongruencia entre como se ve el sujeto, como debería verse y como quisiera verse: estos factores sumados con los cambios que sobrevienen durante la adolescencia influyen  en la imagen distorsionada de sí mismo.
A medida que la enfermedad progresa el cuerpo sufre cambios evidentes, a la vez el estado anímico se altera y comienzan los problemas sociales debido a cambios de humor, se siente una incapacidad por cuidar de sí mismo, y se comienza a entrar en estados de tristeza, ansiedad, miedo, angustia e incluso ideaciones suicidas. Se pierden la motivación y el deseo de disfrutar y se tienen rumiaciones sobre la comida y el peso.