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jueves, 2 de enero de 2014

Sofía es una mujer joven de 40 años que tomo una decisión drástica sobre su peso y comparte desde Costa rica su historia con nosotros! queremos iniciar este año con esta historia ya que se trata de una vivencia importante en la otra cara de la moneda, aquellas personas que son obesas y luchan con su peso.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Una buena alimentación es el primer paso para empezar a construir una vida saludable. El consumo de frutas y verduras es un factor protector que previene enfermedades crónicas, por lo tanto, contribuyen a una salud tanto física como mental mejorando la relación con uno mismo y con los demás. Según Jacoby y Keller (2006), diferentes investigaciones han expresado que el consumo de frutas y verduras se relaciona con una menor predisposición de desarrollar cáncer. El efecto podría alcanzar una disminución del 35% en todos los cánceres. 

Además del consumo de frutas y verduras, una buena alimentación se compone de vitaminas, proteínas y minerales. Es importante consumir todos los nutrientes de la cadena alimenticia y mantener una alimentación saludable. Adicionalmente, la adolescencia es un período en el cual el cuerpo crece y surgen cambios referentes a aspectos psicológicos y emocionales. Una buena alimentación es clave para un desarrollo positivo de cada uno de los factores nombrados anteriormente.

Entre los 12 y los 29 años, los jóvenes viven diversos cambios a nivel corporal, emocional y psicológico. También es un período de preparación y construcción de la vida adulta del que poco a poco empiezan a ser parte. El entorno sociocultural y el desarrollo psicobiológico no se encuentran exentos de influir en la salud-enfermedad y en las formas cómo viven los adolescentes y jóvenes. El medio en el cual se desenvuelven y el desarrollo psicobiológico pueden ser factores protectores para la promoción de la salud o factores de riesgo que pueden generar enfermedad. (Hernán, Fernández & Ramos, 2004). Por consiguiente, una alimentación óptima aporta en un desarrollo psicobiológico positivo y un entorno que promueva una alimentación sana rica en nutrientes también es un factor protector.

De esta manera, para una salud física y mental óptima es necesario mantener una buena alimentación durante todo el desarrollo desde el nacimiento. Durante el crecimiento de los niños existen variados componentes cognitivos y psicoafectivos que madurar de acuerdo a la edad. Al llegar a la adolescencia, en la cual las funciones ejecutivas se desarrollan, los chicos y chicas se conocen a sí mismos, además es un momento preparatorio para la vida adulta que requiere de responsabilidad y cuidado, se hace muy relevante estilos de vida sanos.

Referencias
Hernán, M., Fernández, A., & Ramos, M. (2004). La salud de los jóvenes. Gac Sanit, 18, (1), 47-55.
Jacoby,  E., & Keller, I. (2006). La promoción del consumo de frutas y verduras en américa latina: buena oportunidad de acción intersectorial por una alimentación saludable. Revista Chilena de Nutrición, 33, (1).



miércoles, 16 de octubre de 2013


Es claro que todos tenemos que comer, todos sentimos hambre y todos experimentamos saciedad, pero ¿Cuáles son los procesos fisiológicos detrás de todo esto? ¿Cómo se produce la saciedad? ¿Cómo comemos?  Tras el acto de comer hay mucho más que hambre y comida, este artículo tan sólo esboza brevemente algunos de los procesos que se dan tras bambalinas en todo el acto de comer.


Si bien el acto de ingerir alimentos está mediado por procesos cognitivo-afectivos y sociales, no se puede ignorar su amplia regulación fisiológica, puesto que es regulada por el hipotálamo, el proceso del metabolismo y el intestino, ya que es una actividad que tiene como fin mantener el equilibrio del cuerpo, obtener energía para el movimiento y la termorregulación.  
El hambre es una sensación que resulta de la disminución de los nutrientes almacenados.  Es importante consumir la cantidad de comida adecuada, de acuerdo a la energía que necesitemos. El hambre viene acompañada en algunas ocasiones de sensaciones gástricas desagradables, que son las contracciones gástricas, no es necesario esperar a que se produzca este dolor epigástrico para iniciar la ingesta de alimentos.
Sin embargo, es cierto que no sólo comemos cuando se presenta la sensación de hambre, el apetito es una sensación afectiva que también interviene en el acto de comer,  es cuando comemos algo que nos provoca pero es una sensación que no se encuentra ligada a una necesidad.
Los horarios y los hábitos sociales también median la conducta de comer, muchas veces comemos tan sólo porque es la hora de hacerlo, no porque tengamos la necesidad de ingerir alimentos o muchas veces ya estamos satisfechos y seguimos comiendo si hay gente alrededor o por costumbre.


 Comer es una experiencia fisiológica, psicológica, social y ambiental indispensable y única que por nada del mundo deberíamos perdernos. ¡SÍ a comer bien y NO a dejar de comer!

Para más información:

appetite (2013). In Encyclopædia Britannica. Retrieved from http://www.britannica.com/EBchecked/topic/30576/appetite
feeding behaviour. (2013). In Encyclopædia Britannica. Retrieved from http://www.britannica.com/EBchecked/topic/203727/feeding-behaviour
hunger. (2013). In Encyclopædia Britannica. Retrieved from http://www.britannica.com/EBchecked/topic/276890/hunger

nutrition. (2013). In Encyclopædia Britannica. Retrieved from http://www.britannica.com/EBchecked/topic/422875/nutrition