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miércoles, 21 de agosto de 2013



La bulimia es un trastorno alimenticio  que se caracteriza por los "atracones" de comida que es comer grandes cantidades de comida en un corto espacio de tiempo a los que les siguen conductas para evitar el aumento de peso, como el ayuno, mucho ejercicio físico, utilización de laxantes, y principalmente el  vómitos provocado.

Además de generar un deterioro mental, la bulimia es una condición que genera deterioro físico muy notable y extremo. En cuanto a la parte mental, este trastorno viene acompañado de depresión y ansiedad profunda, la compulsión por atragantarse y luego vomitar también genera culpa y angustia en las personas que la padecen. Las consecuencias físicas se pueden presentar como la perdida radical de peso o una ganancia descontrolada, la inestabilidad en el mantenimiento del peso corporal también se asocia con la aparición de problemas metabólicos y hormonales.

Cuando la persona recurre a la inducción del vomito de manera regular, los ácidos gástricos destruyen el esmalte dental, y deterioran notablemente la cavidad bucal, además el esófago se irrita e incluso se puede afectar la deglución variando la tonicidad del esfínter del esófago.

También se puede presentar una pérdida de minerales del cuerpo, osteoporosis, problemas gastrointestinales y baja de electrolitos lo que podría generar problemas cardiacos y renales.

Detrás de una persona con bulimia, habita un ser humano profundamente incomprendido y cuya necesidad es la de ser amada y aceptada. Al ser un trastorno emocional, se requiere de atención profesional de psiquiatras y psicólogos.

Si sospechas  o  conoces una persona que  tiene bulimia, debes sugerirle  que consulte lo antes posible con su médico o un médico psiquiatra experto o especializado en esta enfermedad, así como un psicólogo.


Al igual que la persona  enferma la familia y personas intimas deben de recibir la misma ayuda psicológica y también orientación profesional, para tratar la enfermedad.

jueves, 9 de mayo de 2013

Entrevista de RCN La Radio a Anorexia Police.

Fecha de Emision: Mayo 8 de 2013.




sábado, 27 de abril de 2013


Fenilpropanolamina!   

Cuando comenzó a cambiar mi cuerpo, aparecieron redondeces que no reconocía, y el hambre que sentía a pesar de toda el agua que tomaba era insoportable, recuerdo que habían noches en que lloraba de hambre y dolor de estomago, pero el dolor más profundo era el dolor de mi alma, quería ser flaca! Ser flaca significaba para mi ser bella, exitosa y aceptada… estaba dispuesta a cualquier cosa con tal de lograrlo, así fue como en un viaje a Miami descubrí la fenilpropanolamina, un compuesto utilizado como descongestionante que en grandes dosis calmaba el apetito. Comencé con mi régimen de pastillas una antes de desayunar todos los días; El milagro se hizo, no sentía hambre y no comer resultaba más fácil…

Así pase por lo menos 7 años de mi vida tomando fenilpropanolamina una vez al día sin parar, Los efectos secundarios no tardaron en aparecer, deje de menstruar, se me comenzó a caer el pelo, desarrolle un problema severo de tiroides y cuando me levantaba de la cama sentía que el mundo se desvanecía a mis pies… tenia mareos y no tenia energía, pero no tenía hambre y estaba dispuesta a seguir con tal de lograr entrar en un canon estético que poco o nada tenía que ver con mi tipo corporal.
Años después me entere que la fenilpropanolamina a la cual yo le había puesto tal fe, había sido retirada del mercado,  el compuesto estaba creando problemas cardiacos, daños cerebro vasculares e incluso en altas dosis, ¡la muerte! 


Ya para ese momento había logrado recuperarme de mi compulsión a las pastillas esas, pero otras seguirían apareciendo en mi recetario. Es una lucha constante no caer en la tentación de consumir esos venenos, lo que más ayuda, es construir una buena imagen mental de sí mismo y aceptar que el estuche con el que venimos es perfecto y no tenemos porque envenenarnos hasta desaparecer, solo tenemos que cuidarlo, protegerlo, y aprender a amarlo.

viernes, 12 de abril de 2013

Un desorden alimenticio es una condición en la que el acto de alimentarse se convierte en una fuente de ansiedad. Este desorden puede manifestarse de tres formas: la anorexia, la bulimia y el desorden alimenticio no específico que está ligado a los atracones de comida. Están marcados por comportamiento extremo frente a la comida y el peso. Inicia de una manera progresiva, lenta e insidiosa.
Los desórdenes comienzan como una necesidad por controlar la forma del cuerpo y están vinculados a profundos malestares psicológicos que por lo general están relacionados con la autoimagen y la percepción que se tiene de sí mismo. Generalmente aparecen al inicio de la adolescencia, aunque pueden surgir en cualquier momento de la vida. Las más propensas a sufrir este tipo de desorden son las mujeres aunque hoy en día se da constancia de un creciente número de hombres.
La anorexia, la bulimia y el desorden alimenticio no especifico, actúan como válvula de escape frente a un malestar mental relacionado con una profunda insatisfacción con sigo mismo o con su propia vida, la familia, el entorno social, la cultura y el medio en que crecemos influyen directamente en estos.
La presión social, la presión de los medios, los cánones de belleza y la percepción del cuerpo son algunos gatillos que pueden comenzar a generar insatisfacción con la propia imagen además de una incongruencia entre como se ve el sujeto, como debería verse y como quisiera verse: estos factores sumados con los cambios que sobrevienen durante la adolescencia influyen  en la imagen distorsionada de sí mismo.
A medida que la enfermedad progresa el cuerpo sufre cambios evidentes, a la vez el estado anímico se altera y comienzan los problemas sociales debido a cambios de humor, se siente una incapacidad por cuidar de sí mismo, y se comienza a entrar en estados de tristeza, ansiedad, miedo, angustia e incluso ideaciones suicidas. Se pierden la motivación y el deseo de disfrutar y se tienen rumiaciones sobre la comida y el peso.